En la sexta planta de La Tour d'Argent, el famoso pato en su sangre se remata en el comedor, con una salsa que se prepara ante los ojos de los comensales. Cada pato se sirve acompañado de una tarjeta numerada, una tradición instaurada por el antiguo propietario, Frédéric Delair. En el próximo servicio, el pato que se sirva llevará el número 1 209 487, lo que da fe de la longevidad de este ritual en el restaurante gastronómico.
El comedor principal, que lleva en esta planta desde 1936, destaca por sus amplios ventanales que ofrecen vistas directas al Sena y a Notre-Dame. La disposición de las mesas es deliberadamente sencilla para resaltar el panorama. Al fondo, una cocina abierta cobra vida bajo la dirección del chef Yannick Franques. Por su parte, los equipos de sala se reúnen cada día para una reunión informativa detallada antes de recibir a los clientes. El local también destaca por su monumental carta de vinos: un libro de más de seis kilos con 400 páginas y unas 15 000 referencias. Justo encima, la azotea de la séptima planta alberga un bar de cócteles, al que se puede acceder independientemente del restaurante desde el mediodía hasta medianoche.
Un espacio dedicado a los archivos de la casa
La actividad del edificio empieza ya en la planta baja con un bar abierto de 9:00 a 1:00 de la madrugada, que ofrece aperitivos por la tarde y aspira a convertirse en la referencia parisina en materia de coñac. En esta planta se encuentra el salón histórico, la ubicación original del restaurante antes de que se trasladara a las plantas superiores. Cerca de ahí, se ha habilitado una «sala negra» para repasar la historia del local y de la familia Terrail.
Este espacio de exposición reúne autógrafos y fotografías de numerosas personalidades que han venido a cenar, desde Bourvil y Brigitte Bardot hasta varios jefes de Estado extranjeros. Por último, los archivos revelan una curiosidad local insólita a través de una antigua reclamación: hasta bien entrados los años 80, era el propio restaurante el que pagaba las facturas de la luz de la catedral de Notre-Dame.