A dos horas en tren de París, en el corazón de Saint-Savin-sur-Gartempe, se encuentra un monumento de gran envergadura: su abadía, a menudo apodada la «Capilla Sixtina románica» por la excepcional riqueza de sus pinturas murales. Una escapada bastante desconocida que merece mucho la pena desde la capital.
Una abadía con frescos monumentales
La abadía de Saint-Savin no llama la atención en un primer momento por su tamaño, sino por lo que esconde en su interior. Una vez cruzada la puerta, basta con levantar la vista: toda la bóveda está cubierta de frescos que datan de los siglos XI y XII. Escenas bíblicas, personajes, animales y episodios del Antiguo Testamento se extienden a lo largo de varios cientos de metros cuadrados, en un estado de conservación extraordinario. El conjunto está considerado incluso como el ciclo de pinturas murales románicas más extenso que se conserva en Francia.
La nave principal concentra gran parte del espectáculo. En la bóveda, las escenas se suceden como una inmensa tira cómica medieval: la creación del mundo, el arca de Noé, la torre de Babel o incluso el paso del Mar Rojo. En aquella época, estas imágenes también tenían una función pedagógica para una población que no sabía leer.

La propia abadía se remonta a la época carolingia, antes de ser reconstruida en el siglo XI en el estilo románico que hoy podemos admirar. Su sobria arquitectura contrasta bastante con la explosión de colores que se aprecia en el interior. Es precisamente esta combinación de arquitectura y pintura lo que le valió su inclusión en el Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1983. La visita continúa también en las criptas, donde otros frescos cuentan la historia de los santos Savin y Cipriano, que dieron nombre al pueblo.
Alrededor de la abadía, el pueblo de Saint-Savin se descubre tranquilamente a lo largo del Gartempe. Callejuelas tranquilas, puentes, casitas y un valle verde invitan a prolongar la visita, con varios senderos en los alrededores.
Desde París, calcula unas 2 horas en TGV hasta Poitiers, y luego menos de una hora en coche. Una distancia, al fin y al cabo, razonable para descubrir uno de los mayores conjuntos de pintura románica de Europa, aún muy desconocido para el gran público.
📍Abadía de Saint-Savin – Place de la Libération – Saint-Savin