Cuando pensamos en vestigios medievales, tendemos a olvidar que no siempre es necesario ir muy lejos para admirarlos . El castillo de Vincennes y sus murallas fortificadas son el ejemplo perfecto. Antigua residencia de los reyes de Francia, este magnífico castillo tiene la particularidad de albergar… la torre del homenaje más alta de Europa.
La torre del homenaje más alta de Europa a las puertas de París
¿Quién hubiera imaginado que las afueras de París esconden tal maravilla? Con sus 52 metros de altura, la torre del homenaje del castillo de Vincennes es sin duda una de las más notables de nuestro país. Para compensar la falta de relieve de los alrededores, nuestros antepasados tuvieron la ingeniosa idea de erigir una torre fortificada muy alta para vigilar mejor el condado. Terminada bajo el reinado de Carlos V, esta torre del homenaje es una proeza arquitectónica militar que desempeñó un papel importante durante la Guerra de los Cien Años. Por sus impresionantes dimensiones, permite afianzar toda la autoridad y el poder del rey ante los ojos de sus enemigos.

Pero en su interior se refleja todo el refinamiento del rey. El soberano instaló allí una de las primeras bibliotecas reales y alojó a su familia en esta residencia, fortificada pero igualmente lujosa en su interior: boiseries, objetos de arte, manuscritos preciosos, tapices… Apartamentos refinados. A partir del siglo XV, la torre cambió de función y se convirtió en una prisión real de élite y, posteriormente, en una prisión estatal en el siglo XIX. Gracias a sus gruesos muros, representaba la prisión definitiva. Entre tanto, la torre recuperó su función militar original al convertirse en cuartel bajo Napoleón I y, posteriormente, en el centro de mando del Estado Mayor de 1939 a 1940.
Hoy en día, este magnífico monumento se puede visitar durante todo el año y realmente merece la pena verlo.