A sólo una hora de París, la catedral de Beauvais es una visita obligada para todos los amantes del patrimonio. El edificio fue diseñado ya en 1225 para ser la catedral más ambiciosa del reino, impulsado por la voluntad del obispo conde de la época y un proyecto de construcción titánico. Siglos después, este edificio gótico sigue siendo un raro ejemplo de lo que la arquitectura medieval intentó conseguir, aunque el proyecto nunca llegara a completarse.
Una catedral impresionante pero inacabada
La historia de la catedral ha sido turbulenta, marcada por episodios de destrucción. Las obras comenzaron en el siglo XIII con el coro, que se terminó en 1272. Más tarde, en el siglo XVI, se añadió el crucero, con una fachada flamígera y un rosetón de más de 11 metros de diámetro. Incluso se construyó una enorme torre linterna de más de 150 metros de altura, que habría convertido a San Pedro en la catedral más alta del mundo. La torre se derrumbó pocos años después de su finalización, y la nave prevista nunca llegó a construirse.
La ausencia de nave confiere a la catedral una silueta única: se pasa del coro al crucero y se detiene donde debería haberse levantado una gran nave. Esta configuración, excepcional para una catedral gótica, ilustra los obstáculos técnicos e históricos que interrumpieron los trabajos de construcción. Las espectaculares dimensiones del coro, con una altura bajo bóveda de más de 48 m, constituyen un récord mundial en el arte gótico. Para ponerlo en perspectiva, estas bóvedas son mucho mayores que las de otras grandes catedrales francesas, incluso las más famosas.
Además de su tamaño, la catedral tiene otras características notables. Las vidrieras de diferentes épocas ofrecen un panorama de la evolución del arte del vitral, desde la Edad Media hasta el siglo XX, con piezas firmadas por maestros vidrieros antiguos y modernos. También alberga dos relojes históricos: un carillón del siglo XIV aún en funcionamiento y un reloj astronómico del siglo XIX compuesto por miles de piezas mecánicas, que indica las estaciones y los fenómenos celestes.
La catedral de Saint-Pierre está catalogada como monumento histórico desde 1840, lo que la convierte en uno de los monumentos medievales más notables y estudiados de Francia. Recientes trabajos de restauración han tratado de estabilizar la estructura y preservar las secciones superiores, testimonio de los desafíos técnicos a los que se enfrentaron los constructores de antaño.
En resumen, se trata de uno de los edificios religiosos más bellos e interesantes de Francia.
📍Catedral de San Pedro de Beauvais

